Colorantes hidrosolubles en polvo para jabon

Los colorantes hidrosolubles en polvo son muy concentrados y rinden una barbaridad: con apenas una pizca tiñes muchos jabones. Se disuelven en agua o glicerina líquida antes de añadirlos a la base derretida, y consigues colores intensos y profundos, perfectos para quien quiere ajustar el tono con precisión. En Gran Velada tienes más de 30 colores en este formato, todos de grado cosmético, aptos para jabón de glicerina.

Colorantes hidrosolubles en polvo para jabon

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Colorantes hidrosolubles en polvo para jabón de glicerina

Si ya has hecho tus primeros jabones y quieres dar un paso más en control de color, los colorantes hidrosolubles en polvo son la opción que te va a gustar. Son extremadamente concentrados (mucho más que los líquidos), te permiten dosificar al gramo con báscula y conseguir exactamente la intensidad que quieras, repetible tirada tras tirada. En Gran Velada tienes una paleta de más de 30 tonos en polvo —amarillos, naranjas, rojos, rosas, violetas, azules, verdes y marrones, en muchas variantes— y todos son de grado cosmético, aptos para jabón. La diferencia respecto a los líquidos no es solo el formato: el polvo te abre la puerta a trabajar con más profesionalidad si vas a hacer producción en serie o si quieres formular tus propios concentrados.

Por qué elegir colorantes en polvo en lugar de líquidos

Los colorantes en polvo son ultraconcentrados: con cantidades muy pequeñas (apenas una punta de cucharilla por jabón estándar) consigues colores vivos y profundos. Eso significa que un bote pequeño te rinde para muchísimos jabones, y que el coste por unidad baja respecto al formato líquido. Otra ventaja importante: como se pesan en báscula, la dosificación es exacta y repetible. Si quieres que un tono concreto salga idéntico en cada tirada, el polvo te lo permite mucho mejor que las gotas. Y al ser de grado cosmético, aprobados por la normativa vigente, los usas con total tranquilidad sabiendo que el producto es seguro y está testado para este uso. La paleta cubre desde colores básicos hasta tonos sofisticados como uva, ciruela, salmón, azul niebla, verde esmeralda o índigo carmín.

Cómo usar los colorantes hidrosolubles en polvo, paso a paso

  1. Funde tu base de jabón de glicerina al microondas, en intervalos cortos. Saca a un recipiente la parte que se vaya derritiendo y vuelve a meter al microondas solo lo que siga sólido. Nunca metas el jabón ya líquido de vuelta al microondas: si lo haces, hierve, pierde agua y después el jabón te puede sudar al enfriarse.
  2. Aparte, disuelve el colorante en polvo. Coge una cucharadita pequeña de glicerina líquida o de agua tibia y diluye en ella una pizca del colorante hasta que quede un líquido uniforme, sin grumos. Este paso es importante: si añades el polvo directamente a la base caliente, te quedan motas visibles en el jabón final.
  3. Cuando tengas la base derretida en el recipiente y el colorante ya disuelto, añade el concentrado de color a la base poco a poco.
  4. Remueve bien tras cada incorporación para que el color se reparta de manera uniforme por toda la mezcla.
  5. Sigue añadiendo concentrado hasta llegar al tono que buscas. Empieza siempre por poco: es mucho más fácil subir intensidad añadiendo más que rebajarla si te has pasado.
  6. Vierte la base ya coloreada en el molde y deja enfriar hasta que solidifique. Desmolda cuando esté completamente frío.

Qué color queda en tu jabón según la base de glicerina que uses

El acabado final depende del tipo de base, y conocer la diferencia te permite anticipar el resultado:

Cuidados básicos para que el color de tu jabón dure

Guarda tus jabones lejos de la luz solar directa: la luz prolongada va restando intensidad de forma gradual. Conserva el bote de colorante bien cerrado, en un lugar fresco y seco, y te aguantará en perfectas condiciones durante muchísimo tiempo. El polvo en concreto necesita estar protegido de la humedad para no apelmazarse. Y un detalle importante: estos colorantes tiñen el jabón, pero no la piel. Al lavarte, el color no se transfiere ni mancha.

Preguntas frecuentes sobre colorantes hidrosolubles en polvo

¿Cuánto polvo de colorante necesito para mi jabón?

Muy poco. Una punta de cucharilla suele bastar para un jabón estándar de 100 g. Lo ideal es pesar en báscula: empieza por 0,1 g por cada 100 g de jabón, sube si quieres más intensidad. Es muchísimo más concentrado que el líquido.

¿Puedo añadir el polvo directamente sobre la base derretida?

No es lo recomendable. El polvo no se disuelve bien en caliente directamente y suele dejar motas visibles en el jabón final. Disuelve siempre antes una pizca en una cucharadita de glicerina líquida o agua tibia, y añade el concentrado ya disuelto a la base.

¿Sirven estos colorantes para jabón de aceite (saponificación en frío o caliente)?

No. Están formulados específicamente para jabón de glicerina (melt & pour). Para jabón de aceite tenemos una gama distinta de pigmentos líquidos pensada para CP/HP.

¿Los colorantes en polvo manchan la piel al usar el jabón?

No. Tiñen el jabón pero no la piel: al lavarte, el color no se transfiere.

¿Cómo conservo el bote de colorante en polvo?

Bien cerrado, en un lugar fresco y seco, protegido de la luz y de la humedad. Si entra humedad, el polvo se apelmaza y resulta más difícil de dosificar. Bien guardado, te durará muchísimo tiempo en perfectas condiciones.

¿Puedo combinar varios colores en el mismo jabón?

Para jabones de un solo color, estos colorantes son perfectos. Si vas a hacer marmolado, swirl o capas de varios tonos en el mismo jabón, te recomendamos los colorantes para jabón que no migran, formulados específicamente para que los colores no se mezclen entre sí. Los hidrosolubles, ya sean en polvo o líquidos, sí migran de una capa a otra con el tiempo.

¿Por qué el polvo se ve mejor en báscula que a ojo?

Porque la concentración es altísima y la diferencia entre 0,1 g y 0,3 g de polvo es enorme en el resultado final. Una báscula de joyería (precisión 0,01 g) hace que un mismo tono salga idéntico en cada tirada, algo crítico si vendes o regalas y quieres consistencia.

¿Puedo fundir la base al baño maría en lugar del microondas?

Sí. Aplica la misma regla: ve sacando al recipiente el jabón derretido conforme aparezca y trabaja solo con eso, sin volver a recalentar lo que ya esté líquido. Tanto el microondas como el baño maría funcionan bien si respetas esa lógica.