Te encantan los jabones de pastilla. Te gusta cómo huelen, cómo quedan en el baño y la sensación que dejan en la piel. Y en algún momento piensas: “¿y si los hiciera yo…?”
La idea de crear tus propios jabones, completamente personalizados, con los colores, aromas y acabados que te gustan, empieza a rondarte la cabeza. Buscas información y descubres que existe una forma mucho más sencilla de empezar: hacer jabón con base de glicerina. Te cuentan que el proceso es fácil, que el resultado es muy bueno y que las posibilidades de equivocarte son mínimas. Y eso te anima.
Pero entonces aparece la duda típica: ¿qué base de jabón tengo que elegir?
¿Transparente o blanca? ¿Para qué sirve cada una? ¿Cuál es mejor para empezar..?
Si estás en ese punto, esta guía es para ti. Aquí te explicamos qué base de jabón de glicerina elegir según el resultado que buscas, de forma clara y sin complicaciones.
Si quieres hacer jabón de glicerina tipo melt & pour (fundir y verter) y te pierdes entre tantas opciones, no te compliques. En la práctica, la base de jabon de Glicerina Blanca y la base de jabon de Glicerina transparente son las más utilizadas y cubren la gran mayoría de usos habituales. Con ellas puedes hacer desde jabones decorativos y regalos hasta pruebas DIY y pequeños lotes.
Y si tu idea es crear jabones con plantas, semillas o particulas exfoliantes para hacer jabon de Glicerina , existe una base específica que te facilitará mucho el trabajo: la base de glicerina en suspensión.
En esta guía te explico cómo elegir la base adecuada según el resultado que buscas.

Qué es una base de jabón de glicerina y cómo funciona el método melt & pour
Una base de jabón de glicerina es un jabón ya elaborado, pensado para fundirse, personalizarse y verterse en un molde. A partir de esa base puedes añadir colorantes, esencias aromáticas, aceites esenciales o ingredientes decorativos, y crear tus propias pastillas sin necesidad de hacer el jabón desde cero.
El proceso es muy sencillo: se corta la base, se funde suavemente, se personaliza, se vierte en el molde y se deja solidificar.
Base de jabón blanca o transparente: cuál elegir para empezar
Antes de pensar en bases especiales, conviene tomar esta primera decisión. Blanca o transparente. Estas dos bases son las más habituales porque funcionan bien en casi cualquier proyecto.
Cuándo elegir base de jabón transparente
La base transparente es la mejor opción si buscas un acabado cristalino y luminoso. Es ideal para colores intensos, tonos profundos y efectos tipo “gema”. También funciona muy bien para diseños con capas, incrustaciones o detalles que se quieren ver a través del jabón.
Hay que tener en cuenta que, al ser transparente, se notan más las burbujas y pequeñas imperfecciones. Además, si se añaden partículas sólidas, lo normal es que acaben en el fondo del molde, algo que se soluciona usando una base específica para suspensión.
Cuándo elegir base de jabón blanca
La base blanca es perfecta si prefieres un acabado opaco y cremoso. Es la opción más utilizada para colores pastel y tonos suaves, y también ayuda a disimular pequeñas burbujas o marcas del vertido.
El resultado nunca será transparente, sino mate u opaco, lo que la convierte en una base muy agradecida para looks cosméticos, minimalistas o de estilo “crema”.

Pero, ¿qué ocurre cuando quiero un jabón con un color fuerte?
Esta es una duda muy habitual. Muchos clientes quieren hacer jabones en colores potentes —rojo, rosa intenso, azul, verde, morado— y tienden a pensar que la mejor base para conseguirlos es la base blanca. Sin embargo, ocurre justo lo contrario.
Cuando mezclamos un color fuerte con una base blanca, el resultado siempre se suaviza. Por ejemplo, rojo + blanco da rosa. El blanco “apaga” el color. Por eso, aunque la base blanca es ideal para tonos pastel, no es la mejor opción si buscas colores intensos y definidos.
La forma correcta de conseguir jabones con colores potentes es partir de base transparente. Al añadir el colorante, el resultado es un color intenso, pero translúcido (por ejemplo, rojo transparente).
Aquí es donde entra en juego un producto clave: el opacador.
El opacador no es otra cosa que un colorante blanco específico para jabón de glicerina. Su función no es cambiar el color, sino volverlo opaco. Es decir, primero obtienes el color fuerte usando base transparente y el colorante elegido, y después añades unas pocas gotas de opacador (dos, tres o cuatro suelen ser suficientes).
El resultado es muy claro:
- El color se mantiene exactamente igual de intenso
- El jabón pasa de transparente a completamente opaco
De esta forma consigues jabones opacos en colores fuertes, algo que no se puede lograr partiendo directamente de una base blanca.
Resumen práctico:
Si quieres colores pastel → base blanca.
Si quieres colores potentes y opacos → base transparente + colorante + opacador.

Cómo quedan los colores según la base de jabón de glicerina
La elección de la base influye mucho en cómo se ve el color final del jabón.
En una base transparente, los colores se ven más vivos e intensos. La luz atraviesa el jabón y potencia los tonos, especialmente los más oscuros o saturados.
En una base blanca, los colores se suavizan. Es mucho más fácil conseguir tonos pastel y un acabado delicado y uniforme.
Como regla rápida: si buscas colores pastel, elige base blanca. Si buscas efecto cristal o colores intensos, elige base transparente.
Base de glicerina en suspensión: para jabones con partículas, semillas o plantas
Los jabones con partículas decorativas son muy habituales, pero tienen un inconveniente: en la mayoría de bases, lo que se añade termina posándose en el fondo del molde. Para evitarlo existe la base de glicerina en suspensión.
Esta base está formulada para mantener las partículas repartidas por toda la pastilla, consiguiendo un resultado mucho más equilibrado y visualmente atractivo.
Es especialmente útil para jabones con semillas, gránulos exfoliantes, pétalos o decoraciones sólidas. El nivel de suspensión dependerá del tamaño y del peso de la partícula, por lo que siempre es recomendable hacer una pequeña prueba antes de producir varias pastillas.
Hay que tener en cuenta que es una base más espesa y viscosa, lo que puede hacer que el jabón final pierda algo de transparencia. También es importante fundirla a baja temperatura y evitar sobrecalentarla, ya que el exceso de calor puede afectar al aspecto y a la calidad del jabón.
Su uso es sencillo: se funde suavemente, se añaden las partículas y se mezclan bien, se personaliza con color y aroma si se desea, y se vierte en el molde para dejarlo solidificar.

Bases de jabón con ingredientes: karité, leche de cabra, oliva y miel
Una vez que tienes clara la base principal, puedes optar por bases con ingredientes específicos si quieres añadir un plus sensorial o un storytelling concreto a tus jabones.
La base de Manteca de Blanca Karité es una de las más versátiles dentro de este grupo. Es muy apreciada en jabones de autocuidado y regalos tipo spa, ya que aporta una sensación más rica y agradable.
La base de Leche de Cabra es un clásico. Destaca por su estética cremosa y por un enfoque tradicional que encaja muy bien en jabones suaves y de uso diario.
La base de Aceite de Oliva es ideal si buscas un enfoque sencillo y reconocible, con un ingrediente muy asociado a la tradición jabonera.
La base de Miel aporta un tono cálido y una narrativa muy atractiva para regalos o ediciones especiales, especialmente en jabones de estética natural.

Otros tipos de bases de jabón de glicerina que puedes utilizar
Además de las anteriores, existen otras opciones que pueden encajar según el diseño o el tipo de proyecto. La base de Aloe Vera es interesante para un enfoque fresco; la base de Manteca de Karité transparente permite combinar un ingrediente nutritivo con un acabado más translúcido; la base remolino transparente está pensada para efectos decorativos; y la base de glicerina vegetal en barra grande es una opción muy neutra y personalizable para quien hace lotes más grandes.
Qué materiales necesitas además de la base de jabón de glicerina
Para trabajar con jabón de glicerina de forma cómoda y obtener buenos resultados, lo habitual es contar con:
- Moldes de silicona: Los moldes de silicona son donde se vierte el jabón una vez derretido para darle forma. Son flexibles, fáciles de usar y permiten desmoldar el jabón sin que se rompa. Existen en muchos tamaños y formas, y son la opción más recomendada para empezar.
- Colorantes específicos para glicerina: Los colorantes específicos para jabón de glicerina se emplean para dar color al jabón. Están formulados para mezclarse bien con la base sin alterar su textura. Es importante usar colorantes adecuados para glicerina y no otros tipos de colorantes domésticos.
- Esencias aromáticas: Las esencias aromáticas sirven para dar olor al jabón. Están pensadas específicamente para cosmética y jabonería, por lo que resisten bien el calor de la glicerina derretida y mantienen el aroma una vez el jabón se solidifica. Son una buena opción si buscas perfumes sencillos y duraderos.
- Aceites esenciales: Los aceites esenciales, que se usan de forma opcional, también aportan aroma, pero suelen utilizarse en menor cantidad y con más cuidado. Además del olor, pueden aportar una sensación concreta al jabón, como frescor o suavidad. Para principiantes, es importante usarlos siempre bien dosificados.
- Alcohol en spray para eliminar burbujas superficiales: Por último, el alcohol 96º en spray se utiliza para eliminar las pequeñas burbujas que pueden aparecer en la superficie del jabón una vez vertido en el molde. Basta con pulverizar una pequeña cantidad por encima para que el acabado quede más liso y uniforme.
También es recomendable envolver las pastillas una vez secas para conservarlas en buen estado.

Preguntas frecuentes sobre qué base elegir para hacer jabón de glicerina
¿Cuál es la mejor base para empezar?
Para empezar sin complicarte, lo más recomendable es usar base de jabón de glicerina blanca o base transparente. Ambas son fáciles de trabajar y están pensadas para personas que se inician en la elaboración de jabones.
La diferencia entre una y otra está únicamente en el acabado final. La base blanca da un aspecto más opaco y cremoso, mientras que la base transparente permite ver el interior del jabón y es ideal si quieres añadir colores, decoraciones o capas. A nivel de uso y dificultad, no hay diferencia, por lo que puedes elegir simplemente la que más te guste visualmente.
Si es tu primer jabón, cualquiera de las dos es una buena opción para aprender y familiarizarte con el proceso sin complicaciones.
Qué base queda mejor para colores pastel?
La base blanca es la más adecuada para colores pastel, ya que suaviza los tonos y deja un acabado más cremoso y uniforme. Al ser opaca, ayuda a que los colores queden más delicados y menos intensos que en una base transparente, lo que la convierte en una buena opción si buscas jabones con un aspecto suave y natural.
¿Qué base queda mejor para efecto cristal?
La base transparente es la mejor opción para conseguir un efecto cristal, ya que deja pasar la luz y permite que el jabón tenga un aspecto más brillante y translúcido. Este tipo de base realza los colores, los hace más intensos y permite ver el interior del jabón, por lo que es ideal si quieres un acabado tipo cristal, con capas visibles, inclusiones o detalles decorativos.
¿Puedo añadir semillas o flores a una base normal?
Se puede, pero lo habitual es que las semillas o las flores se vayan al fondo del jabón mientras la glicerina todavía está líquida. Esto ocurre porque la base normal no tiene suficiente densidad para mantenerlas repartidas.
Si quieres que queden suspendidas y bien distribuidas, lo más recomendable es utilizar una base de glicerina en suspensión, que está formulada precisamente para mantener este tipo de añadidos visibles en todo el jabón y conseguir un acabado más uniforme.
Hay que hervir la base para fundirla mejor?
No. Nunca hay que dejar que la base de jabón de glicerina hierva. Lo correcto es fundirla siempre a baja temperatura y de forma suave, ya sea al baño maría o en el microondas con intervalos cortos.
Uno de los errores más comunes al trabajar con jabón de glicerina es calentarlo demasiado hasta que llega a hervir. Cuando esto ocurre, la base se estropea: el jabón pierde parte del agua que contiene y, una vez solidificado, puede presentar un efecto conocido como “sudoración”, en el que el jabón expulsa humedad hacia el exterior.
Para obtener un buen resultado final, la base debe fundirse solo hasta que esté líquida, sin burbujas grandes y sin llegar nunca a hervir. De esta forma se cuida la textura, el aspecto y la durabilidad del jabón.
Si tienes dudas, sigue este orden sencillo: empieza eligiendo base blanca o base transparente, que sirven para la mayoría de proyectos. Si quieres añadir partículas repartidas, pasa a la base en suspensión. Y si buscas un plus de sensorial o una historia concreta, elige una base con ingredientes como karité, leche de cabra, aceite de oliva o miel.
Con eso tendrás la base adecuada para casi cualquier jabón de glicerina que quieras crear.

























